Ruido

[fragmento de novela inédita]

Mi padre venía de la época del silencio. La radio y la televisión no estaban por todo aquello cuando él creció. Imagino sus horas, lentas, como debiera ser el tiempo del vacío. No me malentiendan. No me refiero al vacío inmencionable. Pero acá el tiempo es otro, todo ocurre a la velocidad de medianoche. Es el ruido adentro de la cabeza. La existencia rota. Uno siente que tiene algo adentro quebrado, porque ni el regreso estaba para nosotros.  Si algo sabía con certeza es que de este lugar yo no tendría nostalgia alguna porque ya me daba por liquidado. Yo estaba en un limbo. Como un jodido títere manejado por varias manos de personas crueles, viles, de arriba hacia abajo esos dedos invisibles movían los cordones. Cuando miraba los rostros, en los enfrentamientos recientes, a las familias, con pavor, que salían corriendo, con telas húmedas, caras deformadas, gritos , el miedo a la nada frente a todo. Los afectos del tacto, los hijos al hombro, la madre temblorosa, hambrienta, con sus fauces preparadas para matar si es necesario, porque los hijos se defienden con la vida. Y yo allí: una bestia de manos de acero, como un cobarde, cumpliendo un deber. Me trituraba el alma mi falta de honor. Ese es el vacío inmencionable.

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