El consternado

“It’s a mythical zoo of constellated monsters” – Corso

El vacío, la sustancia que llena cada segundo en el reloj de otro universo:  ¿Cuáles novedosas sombras sucumben a los soles? Decapitan las copas de los árboles enviando relámpagos de fuego adentro de la tierra. Hay asuntos que se fraguan a altas horas de la noche. Las conversaciones se llenan de vacíos o silencios. Es la locura del consternado. Dreams are with us no more. Ni la reverberación del tiempo.

¿Qué déspotas del alma intervienen para calcinar la estatua de su sueño? ¿Qué se eleva infinitamente y desparrama un charco de cementerios y sombras que se escurren por debajo de las puertas a las tres de la mañana? Se apaga una vela y todo parece humo de ausencias deslizándose por debajo de las sábanas.

Los nombres se apropian de las cosas. Las envuelven con su saña. Es falso el rumor de que una sombra desgarre la corteza de un árbol podrido de insectos. Yo, que sólo pasaba por aquí,  grité algo, una palabra, un suspiro y me azotó un ventarrón de látigos desde allá. Y eso es un nombre: la apología del silencio, esa que hace estallar cuartos vacíos. Dedos de plata haciendo un enroque y abriendo la cerradura de un mueble olvidado para maldecir luego.

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